lunes, 25 de octubre de 2010

Politicians fast food

Cuando veo que nuevos candidatos van entrando en carrera electoral rumbo a la presidencia en el 2011, yo personalmente me pongo a pensar por qué "tanta" seriedad (not!) al decidir postular al cargo político más importante del país. ¿Por qué tantos candidatos? En los últimos lustros hemos superado cómodamente los 10 candidatos presidenciales por contienda y esta tendencia no parece revertirse.

La culpa la tiene Fujimori.

Muchas veces la gente y los mismos políticos hablan de la falta de partidos políticos fuertes y con representativad sólida. Es lo que le falta al Perú. Por ahí si el APRA llega a ser un partido... de lo cual a mí me quedan dudas (recordar el paupérrimo porcentaje electoral del partido de la estrella durante el exilio de Alan García) dada la larga tradición caudillista de este partido.

Esta llamada crisis de partidos políticos la venimos arrastrando hace décadas pero, qué duda cabe, se reafirmó en el régimen fujimorista. A mí me atrae mucho la tesis de Martín Tanaka sobre ese punto. Luego del autogolpe de 1992, el gobierno a través de sus poderes legislativo y ejecutivo, logró la realización de una serie de reformas constitucionales que dieron pie a un relajamiento de los filtros para la fundación y participación de partidos políticos. ¡Que entren todos! Viva la democracia... dices! Pero en verdad... nada que ver.

Luciano me cae bien. Estando en plena vigencia, arribó al Perú en febrero de este año para dejar lo mejor de sus mezclas en Asia.

La estrategia estaba disfrazada de democracia cuando en realidad sus fines intrínsecos iban en el sentido totalmente contrario. Promover la "democracia directa" y la formación de múltiples partidos políticos no tuvo jamás como fin difundir la participación popular y ni ampliar la militancia o la representatividad ciudadana. La intención oculta pero objetiva fue la de debilitar a los partidos más poderosos para reafirmar así la figura hegemónica del hoy condenado y preso Alberto Fujimori. Esto guarda lógica o sino preguntémonos: ¿cuándo terminaron de marchitarse Acción Popular, el PPC, la Izquierda Unida (cuya disolución, claro está, se debe también a factores que explicaremos en algún próximo post) y el APRA (hasta la reaparición de García)? En la década de 1990...

Esta situación empeoró cuando se empezó a aplicar desde las elecciones de 1995 la distribución equitativa estricta. Ella consistía en otorgar a absolutamente todos los partidos que se presentaran a la presidencia de la República (al margen del resultado que obtuvieran) al menos una curul en el Congreso. Obviamente, los partidos con mayor porcentaje obtenían lograban la elección más congresistas. Esta medida derivó en dos resultados: i). que gente inédita como Susy Díaz del Movimiento Independiente Agrario (MIA) obtuviera una plaza como legisladora y que ii). esa misma gente inédita, de escasa identificación partidaria y cuestionable formación moral y ética, se pase al bando del corruptor oficialismo, dando pie así a la tradición transfuguista que empañó tanto la política peruana.

Bueno, y ahora debemos soportar a los candidatos que tenemos y que se irán presentando.

Y encima, Keiko va segunda en las encuestas... no me jodan pues!

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